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Por Rafael Labrada Díaz
En la ciudad de Las Tunas, capital de la oriental provincia cubana del mismo nombre, concluyó la Jornada Cultural de El Hórmigo a El Eco de Tunas, como saludo a los aniversarios 150 y 100, respectivamente, de la fundación de ambas publicaciones de esta localidad.
Carlos Tamayo, presidente del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas del territorio expresó que el rescate patrimonial de las publicaciones periódicas contribuye a la huella cultural de los pueblos, de las nuevas generaciones, y agregó que es vital, si se quiere mostrar la historia de la prensa de Las Tunas el rescate patrimonial de los escasos ejemplares de El Hórmigo, que aun permanecen fuera de las colecciones de la zona.
Por su parte, Victor Marrero, historiador de la ciudad destacó el hecho de que Gertrudis Gómez de Avellaneda, poetas ilustre de Cuba hizo colaboraciones con el El Eco de Tunas y puntualizó que la prensa representa los pies de la cultura de cualquier nación.
En la primera jornada se reconoció el vínculo de la literatura en las primeras publicaciones de la época como una expresión genuina del pensamiento revolucionario de la localidad.
El día 5 de noviembre se realizó un debate acerca del desarrollo de la prensa local durante el siglo XX y el 6 se develó una tarja en el mismo lugar donde funcionaba la imprenta en la cual se imprimía el periódico tunero El Hórmigo.
Esta publicación se fundó el 6 de noviembre de 1859 y fue la mayor difusora de la cultura en Las Tunas, al ofrecer artículos relacionados con las Ciencias las Artes y la Literatura, gracias al entusiasmo y dedicación de sus principales iniciadores: Manuel Rosende, Lorenzo Artime, Ignacio Méndez, Joaquín Mayor y Manuel Nápoles Fajardo, quien tuvo ia la responsabilidad de dirigir el órgano de prensa, desde 1862.
El periódico El Eco de Tunas constituye el máximo exponente de la cultura local: surgió el 3 de noviembre de 1909, dirigido por Rafael Zayas González, fiel defensor de las ideas martianas, y conocido por el seudónimo de Cabaniguán, con el cual firmaba cada uno de sus trabajos.
Esta publicación se mantuvo activa hasta después del triunfo de la Revolución cubana en 1959 y hoy es de obligada consulta para conocer disímiles hechos históricos ocurridos en Las Tunas, durante su larga existencia.

Por Rafael Labrada Díaz
El 13 de octubre de 1868, es un día histórico para la provincia oriental cubana de Las Tunas. En esa fecha, el líder local Vicente García González, al frente de unos DOSCIENTOS hombres, atacó y tomó la ciudad de Las Tunas, y con ello comenzó la lucha de los cubanos en esta zona para liberarse del yugo español.
Los bayameses, encabezados por Carlos Manuel de Céspedes, se habían levantado en armas contra los españoles TRES días antes de esas acciones, de manera que ya eran dos regiones las que se habían alzado contra la metrópoli.
De esta forma, los tuneros secundaron a los patriotas que habían iniciado la lucha en la vecina comarca bayamesa para liquidar el poder de España en Cuba.
Luego de los sucesos ocurridos en Bayamo, la guarnición peninsular al mando del comandante José Navarro y compuesta por tropas del Regimiento de Infantería de la Reina NÚMERO DOS, levantaron barricadas en el centro de la ciudad de la ciudad de Las Tunas, previendo un ataque de fuerzas insurrectas.
De acuerdo con el plan de los patriotas, Francisco Varona y sus hombres atacarían por el norte; Rubalcava y Francisco Vega, lo harían por el este, mientras que Vicente García y Ramón Ortuño, entrarían por el camino que conducía a Camagüey.
Las tropas dirigidas por Rubalcava y Francisco Vega se adelantaron hacia la entrada de la ciudad, pero y tuvieron que retroceder de inmediato ante la resistencia enemiga; luego al penetrar en la ciudad el resto de los insurrectos pelearon con tal ímpetu que los colonialistas se vieron obligados a retroceder hasta la Plaza de Armas.
Los patriotas continuaron su ataque hasta tomar la Plaza y, entonces, solo quedaba la iglesia en manos de los españoles, cuyo portón resultó imposible derribar, por falta de medios adecuados para ello.
A partir de ese momento, los insurrectos mantuvieron el asedio a la ciudad durante TRES días, al cabo de los cuales se retiraron hacia el campamento El Hormiguero para reorganizarse y es allí, a la vista de la ciudad, donde por primera vez ondeó la bandera cubana sobre una vara de bambú.
Esta primera victoria de los patriotas tuneros tuvo una gran repercusión en las fuerzas españolas, las cuales, a partir de ese momento, no dieron tregua a Vicente García y diariamente salían en su búsqueda con el fin de capturarlo vivo o muerto, mas este empeño fracasó en todo momento, porque cada combate significaba una victoria para los cubanos.
Las fuerzas de Vicente García se destacaron, especialmente, en la toma de convoyes colonialistas; toda caravana que pasaba por la zona de Las Tunas caía en manos de sus patriotas, lo cual servía para abastecer de armas, municiones y víveres a los insurrectos de la localidad.
En la comarca, durante los 10 años que duró la Guerra del 68, se libraron diversos combates entre los cubanos y los peninsulares, sin que estos pudieran sofocar la rebelión; al contrario, salían derrotados en los encuentros sostenidos con los revolucionarios.
Al concluir la Guerra Grande, Vicente García fue uno de los últimos generales del Ejército Libertador en salir de Cuba rumbo a otros países y, al hacerlo, continuaba en él la idea de volver para reanudar la lucha por la independencia de la patria, más una mano asesina acabó con su vida en tierras venezolanas.
Por Rafael Labrada Díaz
Las nuevas generaciones de la oriental provincia cubana de Las Tunas por estos días realizan diversas acciones culturales, deportivas y sociales para saludar el aniversario 48 de la Organización de Pioneros José Martí y el 47 de la Unión de Jóvenes Comunistas.
Los niños cubanos tienen en su haber una larga trayectoria de lucha,. quedata desde fines del año 1931, cuando la Liga Juvenil Comunista crea la Liga de Pioneros de Cuba. Esta organización pioneril ofrendó a la patria la vida del niño Francisco González, quien resultó asesinado por los esbirros de Gerardo Machado en la manifestación por el sepelio de las cenizas del líder estudiantil Julio Antonio Mella, el 29 de septiembre de 1933. El pionero Paquito contaba al morir con 14 años de edad.
El gobierno de Machado no podía soportar las acciones revolucionarias realizadas en Cuba por los miembros de la organización de los niños, y desató una feroz persecución contra los infantes incorporados a la Liga de Pioneros de Cuba. Ante esa situación, fue necesario disolver la organización pioneril para preservar a sus miembros de la ira de las fuerzas represivas de aquel régimen servil y lacayo de Estados Unidos.
Niños de la década del 30 estuvieron entre los jóvenes que se enfrentaron a los desmanes de los gobiernos de turno de los años 40 y especialmente en los 50, cuando la Juventud del Centenario, con
Fidel Castro al frente, atacó el cuartel Moncada y luego desarrolló la guerra en la Sierra Maestra.
El triunfo de la insurrección armada el primero de enero de 1959, creó las bases para que el 4 de abril de 1961, la Asociación de Jóvenes Rebeldes fundara la Unión de Pioneros Rebeldes, heredera de la Liga de Pioneros de Cuba. La conciencia del pueblo se desarrollaba y los cubanos luchaban a favor de un régimen de justicia social que eliminara toda desigualdad. En esa efervescencia revolucionaria, el 4 de abril de 1962, en el Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, esta organización se convierte en Unión de Jóvenes Comunistas y la Unión de Pioneros Rebeldes, en Unión de Pioneros de Cuba.
Hasta 1966, el ingreso de los niños a la Unión de Pioneros de Cuba era mediante el métdo de selección, pero a partir de ese año, todos los alumnos de la enseñanza primaria podían pertenecer a ella y desplegar su espíritu juvenil en la realización de sus tareas.
En 1977, los niños y las niñas de las secundarias básicas se suman a la Unión de Pioneros de Cuba y desde entonces comienza a denominarse Organización de Pioneros José Martí, nombre que ostenta en la actualidad.

La conformación de la psicología de un pueblo no es cosa de unos días, sino que requiere del paso de muchos años de vivencias, prácticas y acontecimientos.
En septiembre la ciudad de Las Tunas, ubicada en el oriente de Cuba, cumple su aniversario 210 y, por tanto, en ese lapso sus habitantes han consolidado sus costumbres y su manera de ser, es decir los rasgos generales que los caracterizan y que se han ido transmitiendo de generación en generación.
Los tuneros son laboriosos y, por eso, casi toda la población económicamente activa trabaja en las más diversas ocupaciones: la industria, los servicios gastronómicos el comercio, la agricultura, la docencia, la cultura, el deporte y muchas más.
Este es un pueblo hospitalario; los hombres y mujeres son afables, solícitos y sienten placer cuando ofrecen ayuda a alguien, se muestran alegres y actúan con sencillez en cualquier obra por muy importante que sea.
Los habitantes de la localidad llevan el patriotismo en la sangre, lo cual les viene del Mayor General Vicente García, el tunero que se alzó en armas contra los españoles el 13 de octubre de 1868, solo tres días después que lo hizo Carlos Manuel de Céspedes en la vecina zona de Bayamo.
Durante 10 años permaneció Vicente García en la manigua cubana peleando contra los colonialistas con el fin de lograr la independencia de Cuba del dominio peninsular, mas factores objetivos y subjetivos impidieron alcanzar tales propósitos en la llamada Guerra Grande.
Los tuneros son muy aficionados a los juegos de pelota, pocos estadios del país tienen la concurrencia que exhibe el de Las Tunas en la temporada beisbolera aunque el equipo local no tenga una buena posición respecto a los demás conjuntos.En esta región, los hombres y mujeres muestran una particular predilección por las rancheras, los corridos y los guapangos mexicanos, música que llegó a esta zona en la década del 40 del siglo pasado, principalmente con las películas de la época de oro del cine azteca.
Es común que en cualquier celebración familiar se pongan grabaciones o se canten canciones del folclor mexicano, incluso en la ciudad existe el Mariachi Tunas que deleita a los vecinos de la localidad con la interpretación de melodías del hermano país.
Del mismo modo son amantes del rodeo; en la pista, los vaqueros retan a los toros ya sea para derribarlos por la cola o para permanecer ocho segundos sobre su lomo como estipula el reglamento; en ello, los honores no siempre son para el jinete, pues este muchas cae al suelo antes del tiempo establecido.
Singular interés despierta el enlace de ternero, en el cual los vaqueros muestran su destreza en el manejo del lazo y en el salto a tierra desde sus cabalgaduras para tomar al animal y atarle tres de sus cuatro patas en el menor tiempo posible.
Pero sobre todo, los tuneros sienten un gran amor por la tierra que los vio nacer.
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